El otro día mí vecina de enfrente me llama y me comenta que a raíz de la inundación causada por la lluvia su casa rebalsaba de agua, yo trataba de prestarle atención pero no podía, un pelo saliendo de su orificio nasal se movía al ritmo de la respiración. Quería mirarla a los ojos y entender lo que me estaba diciendo pero no podía, me repetía a mi mismo una y otra vez: no mires el pelo no mires el pelo, pero era imposible, ya no podía contener esa risa que quería salir de adentro y que estaba a punto de estallar en cualquier momento, ya no sabia ni de que me estaba hablando.
El bello parecía cada vez mas largo, flameaba al viento y yo ya no podía dominar la situación, quería irme pero no podía dejarla hablando sola.
Aguante todo lo que pude, pero fue peor, las carcajadas comenzaron a salir inoportunamente y la tentación de risa se acaparo de mi y ya nada podía hacer.
Sucede en los momentos menos indicados, cuando las cosas son serias y no hay lugar para bromas.
Cuando ves a alguien con un tic chistoso pero no te podes reír.
Cuando en una reunión alguien tiene una lagaña gigante en el ojo y nadie se anima a decírselo.
O un moco pegado al bigote.
Un peluquín.
Un orégano en el diente.
Una axila de mujer con pelitos.
Una caída al piso.
Un corte de pelo gracioso que no pretende serlo.
Un abuelo de mal humor.
Cuando una persona habla con la zeta.
Cuando ves a alguien con un tic chistoso pero no te podes reír.
Cuando en una reunión alguien tiene una lagaña gigante en el ojo y nadie se anima a decírselo.
O un moco pegado al bigote.
Un peluquín.
Un orégano en el diente.
Una axila de mujer con pelitos.
Una caída al piso.
Un corte de pelo gracioso que no pretende serlo.
Un abuelo de mal humor.
Cuando una persona habla con la zeta.
La risa de otro.
Cuando una señora mayor hace cosas típicas de señora mayor.
Un comentario fuera de lugar.
Un tropezón.
Cuando alguien habla y escupe.
Un chicle en el trasero.
Y muchas situaciones más se convierten en ineludibles detonantes.
Vos te aguantas y te contenes, te mordes los labios y miras para abajo, te queres ir del lugar, escaparte pero no podes, te contenes y te contenes pero eso es peor.
No sabes que hacer y queres pensar en otra cosa pero no funciona, miras a algún amigo que esta por ahí y te das cuenta de que también se esta aguantando la risa, te hace una mueca y larga una pequeña risotada y llega un momento que no podes disimular mas y soltas la primer carcajada, acto seguido soltas una segunda y a partir de ese momento no podes hacer nada y las risas comienzan a fluir sin vuelta atrás.
Nada podes hacer cuando la risa se apodera de vos, te tentas y ya no podes parar, sabes que estas quedando mal y que mas de uno tal vez se piense que te estas burlando de el pero no es así, y no podes hablar porque la risa no te lo permite y no hay lugar para explicaciones.
Lo importante es que uno no se ríe de los defectos de las personas y mucho menos de una desgracia, eso no es gracioso, lo gracioso es la situación, el contexto, es un conjunto de cosas que se dan para que te provoque eso.
Te puede pasar en cualquier momento, cuando estas solo o mejor aún cuando estas con amigos o con quien sea.
Cuando te duelen los cachetes de tanto reír y se te caen las lágrimas, cuando se terminó el chiste y vos seguís y seguís y todos te miran porque te seguís riendo y el chiste ya paso, pero eso te causa mas risa y no podes parar, y tal vez estas media hora riéndote y cuando llegas a tu casa te acordas y volves a tentarte.
La risa se vuelve algo incontrolable y cualquier momento absurdo pasa a hacer el momento más feliz del día.
Nunca quiero dejar de reír.
Cuando una señora mayor hace cosas típicas de señora mayor.
Un comentario fuera de lugar.
Un tropezón.
Cuando alguien habla y escupe.
Un chicle en el trasero.
Y muchas situaciones más se convierten en ineludibles detonantes.
Vos te aguantas y te contenes, te mordes los labios y miras para abajo, te queres ir del lugar, escaparte pero no podes, te contenes y te contenes pero eso es peor.
No sabes que hacer y queres pensar en otra cosa pero no funciona, miras a algún amigo que esta por ahí y te das cuenta de que también se esta aguantando la risa, te hace una mueca y larga una pequeña risotada y llega un momento que no podes disimular mas y soltas la primer carcajada, acto seguido soltas una segunda y a partir de ese momento no podes hacer nada y las risas comienzan a fluir sin vuelta atrás.
Nada podes hacer cuando la risa se apodera de vos, te tentas y ya no podes parar, sabes que estas quedando mal y que mas de uno tal vez se piense que te estas burlando de el pero no es así, y no podes hablar porque la risa no te lo permite y no hay lugar para explicaciones.
Lo importante es que uno no se ríe de los defectos de las personas y mucho menos de una desgracia, eso no es gracioso, lo gracioso es la situación, el contexto, es un conjunto de cosas que se dan para que te provoque eso.
Te puede pasar en cualquier momento, cuando estas solo o mejor aún cuando estas con amigos o con quien sea.
Cuando te duelen los cachetes de tanto reír y se te caen las lágrimas, cuando se terminó el chiste y vos seguís y seguís y todos te miran porque te seguís riendo y el chiste ya paso, pero eso te causa mas risa y no podes parar, y tal vez estas media hora riéndote y cuando llegas a tu casa te acordas y volves a tentarte.
La risa se vuelve algo incontrolable y cualquier momento absurdo pasa a hacer el momento más feliz del día.
Nunca quiero dejar de reír.
Nunca quiero dejar de imaginarme cosas que me produzcan risa.
Nunca quiero olvidar que no hay nada mejor que una sonrisa provocada por la sinceridad.
Nunca quiero dejar de disfrutar.
Nunca quiero dejar de ser feliz.
“El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses”
“El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses”